¿Por qué el aceite de oliva?
Porque es rico en ácidos grasos esenciales que plantan cara al decaimiento y la desecación cutánea, origen del envejecimiento prematuro. Además aportan suavidad, firmeza, elasticidad e hidratación a la piel. También previenen las estrías, arrugas e incluso se usa para reforzar uñas quebradizas y frágiles.
Porque es el aceite que más vitaminas aporta, entre las que se encuentran las vitaminas A, D y K. Además se diferencia de otros aceites por su mayor proporción contenida de vitamina E, conocida por ser una sustancia antioxidante que combate la formación de radicales libres, los responsables del envejecimiento.
El aceite de oliva, además, protege la piel frente a factores ambientales externos, hidrata y mantiene la estructura de la epidermis, permitiendo una mejor regeneración y, por lo tanto, una mayor firmeza.
Desde hace más de 5.000 años, el aceite de oliva se ha utilizado para ungir cualquier parte del cuerpo antes de aplicar un masaje debido a que facilita la relajación de músculos y nervios. Ya en la cultura del antiguo Egipto y en otras culturas mediterráneas como la griega o la romana, la medicina que más se practicaba era la de prevención de enfermedades, para lo cual se utilizaban las plantas aromáticas, el aceite de oliva y el aceite de almendras.

